sábado , noviembre 25 2017
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Viaje a Rusia

Título: Viaje a Rusia

Autor: Joseph Roth

Reseña hecha por: Ele Baños  @mi_vertigo

En 1926 Rusia era observada desde toda Europa con un interés analítico. Se veía a este país como si se tratase de un laboratorio donde estaba ocurriendo un inesperado experimento cuyo alcance era un absoluto misterio; nadie sabía qué consecuencias podía tener la revolución y, mucho menos, qué era realmente lo que ésta significaba.

Los escritores y periodistas llegaban allí con mucha curiosidad, pero, también con ganas de dictar cátedra y hacer de visionarios: ¿qué ocurriría unos años después?, ¿se contagiaría al resto de Europa la revolución?, ¿tenía futuro?, ¿conseguiría sus objetivos sociales y económicos?…

Un viaje a Rusia entonces era más un safari o un trabajo de investigación de campo que un encuentro con otra cultura. ¿Se iba a aprender? Quizá, pero sobre todo se iba a comparar y a juzgar. Se llegaba a Rusia con una trayectoria vital de prejuicios acumulados que se vio reflejada en cada una de las descripciones que tenemos de esa época: algunos se mostraron ofendidos, otros defraudados, otros esperanzados, para otros era la verdadera salvación… pero, como se suele decir, nadie se mostró indiferente a lo que allí estaba pasando.

Cuando el Frankfurter Zeitung envió a Joseph Roth a Rusia durante unos meses para que enviase artículos sobre el país, el escritor y periodista metió en su maleta la idea utópica de lo que era esa Revolución y con ella viajó por Rusia hasta que, kilómetro tras kilómetro, se fue deshaciendo de ella.

Durante los diferentes capítulos cortos que componen este libro, Roth da un repaso, como si de un libro de antropología social se tratase, a aspectos tan “básicos” como la situación de la mujer, la educación, el campo, las clases sociales, la religión, los medios de comunicación… según avanza su viaje se va mostrando cada vez más crítico y desencantado con lo que allí ve. Empieza a sentir que Rusia va pareciéndose, cada vez más, a la Norteamérica que él tanto teme.

Desde mi punto de vista, este libro presenta una visión de Rusia ingenua y occidentalizada, una mirada demasiado sorprendida y quizá decepcionada de lo que ocurría a 9 años del alzamiento de la Revolución Rusa.

El tiempo ha dado la razón en muchos puntos a Roth, en otros ha demostrado que la cercanía no le dejaba ver el alcance completo del asunto y, en otros casos, vemos que confundió el desarrollo social con una consecuencia de la revolución. Sobre este último caso, me quedo con su visión sobre la influencia de la Revolución Rusa en la situación de la mujer; para Roth (no olvidemos, en 1926) el socialismo es antagónico a la sensualidad femenina; un daño colateral que nadie podía haber previsto 🙂

En el viejo mundo, toda cultura de la mujer guarda relación con el culto a esta. En la Rusia posrevolucionaria no se tiene tiempo, ni ganas, ni interés por una cultura erótica La mujer como centro de atención ha pasado a la historia. Ya no es el centro de una casa ni de un círculo social ni del corazón de un hombre. La Revolución, que le ha otorgado todos los derechos, le ha quitado todos los privilegios. 

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8 comentarios

  1. Creo que de este libro también tiene mucho que comentar Carlos Valades 🙂

  2. Lo de Rusia es un tema muy curioso, aunque no quiero entrar en valoraciones políticas lo voy a hacer. Al final ha sucumbido a un modelo basado en el capitalismo salvaje, en el que tanto tienes, tanto vales. Pero al igual que su antiguo modelo nunca existió libertad de Expresión, unido al tópico del frio y demás, tenemos unas personas frias y rudas como sus llanuras, con una cantidad de problemas sociales que se me hace aún difícil entender como sigue siendo una potencia económica. Buen post. saludos

    • Sin entrar en valoraciones políticas (bueno, unas pocas sí) la libertad de expresión es un tópico que queremos creer que tenemos en occidente pero que no es ni mucho menos real.
      Por otro lado, la Revolución Rusa fue una buena idea mal llevada a la práctica que tuvo unas consecuencias poco afortunadas pero ni Roth ni nosotros podemos juzgarles por intentar conseguir cambiar las cosas.
      Un saludo, Juan!

  3. Uf! Rusia se resulta difícil, siempre me lo ha parecido… durante una buena serie de años algunos partidos políticos de Occidente la elevaron a categoría de mito y modelo a seguir, por aquello de “haberlo intentado”. Lo que les ha costado apearse del carro, eso sí que no lo entiendo. Cuando se ha probado que allí ocurrieron un montón de situaciones innombrables, sobre todo durante la época de Stalin…. No vamos a hablar del trato a las minorías étnicas, a las Repúblicas satélite…
    Creo que El Imperio, de Kapucinski, es un gran libro que nos enseña buena parte de lo allí acontecido, y muy bien contado.
    Puede que siga siendo una potencia económica, pero a costa de sus ciudadanos y de todo lo que han esquilmado a las ahora “antiguas” Repúblicas soviéticas (y lo que siguen). También la India lo es desde hace mucho tiempo, pudiéndose permitir tener la bomba atómica, entre otras cosas, pero millones de sus gentes se mueren de hambre y miseria, y probablemente lo sigan haciendo durante mucho tiempo, a pesar del carácter “emergente” de su Estado.
    Ele, nuestra libertad de expresión puede ser relativa, y estoy de acuerdo, pero cuando se dice que en un país no hay Libertad de Expresión a nivel oficial, significa muchas cosas, por ejemplo que te encarcelen por años y no te saque ni el tato de allí…, que un vecino te denuncie por cualquier expresión que hayas dicho y te la líen y bien gorda, con consecuencias para ti y para toda tu familia…. Y que además la educación y por tanto la herencia intelectual de las siguientes generaciones se atrofie de manera escandalosa, con las consecuencias que ello tiene a todos los niveles.
    Gracias por el post! seguramente no leeré este libro, porque como he dicho, Rusia me provoca cierta pereza o dificultad para entenderles…. en cualquier caso, tengo algo más de curiosidad por su presente, a nivel de calle 🙂

  4. Personalmente comparto lo de Alicia. Tras conocer en libros y pisar el terreno digo que el bloque del Este es algo que por natura iba a caer. Obviamente hay largo debate sobre las libertades civiles en nuestro mundo occidental Pero es obvio que no es lo mismo la libertad de expresión en un país comunista que en los países occidentales. A cualquier que lo dude que se pase por China, Corea del Norte, Cuba o los cuatro reductos que puedan quedar. O que vea cuantos pasaportes daban o dan en ciertos países comunistas para viajar, y que vea cuanta libertad de escritura hay. Como me decía un colega, Noah Chomsky critica a los americanos desde una Universidad americana, el MIT,.Eso en ciertos países comunistas seria imposible, o estaría fusilado por hereje contra el régimen o la revolución.Recomiendo a los escépticos de la hoz y el martillo leer Archipiélago Gulag y que vean donde acabaron millones de intelectuales, profesores de Universidad, profesionales cualificados etc. Rusia como tantos otros lugares del Este destaca por una cosa, y es la penosa y lamentable atención al consumidor , todo ello viene de un legado donde el Estado regulaba todo ( incluido si eras un incompetente ) y donde la competitividad era nula. Es ahora mismo una sociedad enferma por el amigo DOLAR y Euro. Donde corruptos analfabetos se pasean en coches de lujo comiendo en el Mcdonalds y donde muchas cosas han puesto el Sistema de valores mucho + podrido que en las sociedades occidentales, aunque es un lugar fascinante para visitar y conocer, tanto el presente como su trágico pasado.

  5. Un día debatimos en otro sitio sobre revoluciones y libertad de expresión que hay mucho de lo que hablar 😉

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