lunes , septiembre 16 2019
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El mejor hotel del Himalaya

Título: El mejor hotel del Himalaya

Autor: Alec Le Sueur

Reseña hecha por: Iván Marcos   @ivanmarcos

La lectura forma parte inseparable de mi personalidad y creo que si hay algo de lo que siempre me he sentido orgulloso es de ser un ávido lector. Los pasados años, mi curiosidad intelectual me ha llevado a explorar temáticas diversas como son la  Historia, la Geopolítica, el Management, las Relaciones Internacionales, Asia o China. Debo reconocer que había dejado la literatura de viajes en un segundo plano, un género el de la literatura de viajes que fue (todavía lo sigue siendo) el combustible que mantiene viva mi pasión por la aventura, el viaje y la diversidad cultural de nuestro planeta. Fruto también de dicha pasión nació precisamente el presente blog. 

Crecí con muchos libros de la extraordinaria Biblioteca Grandes Viajeros de Ediciones B. Los colores anaranjados de sus portadas han sido siempre un símbolo de calidad y han ido acompañándome en el discurrir de las pasadas dos décadas. Libros sobre infinidad de rincones del planeta en la que a mi juicio es probablemente la mejor colección de literatura de viajes en español.

Leí muchos  libros de dicha colección durante infinidad de viajes, a menudo iban metidos en mi mochila y pudieron ver mundo, otros fueron leídos en el calor del hogar. Todos ellos me sirvieron como un precioso refugio y estímulo, tanto en tiempos de movimiento como en otros más sedentarios en los que uno solamente podía soñar con el siguiente viaje.

Todavía sigo descubriendo autores y títulos de la colección, con muchos de ellos me sigo encontrando regularmente en librerías de segunda mano. Cuando veo el color anaranjado que los define y como si de un imán se tratara, acudo inmediatamente a ojearlo, y la mayoría de las veces es imposible resistirme a la compra de tan preciado bien. Tengo en mi casa de Oviedo al menos una docena de libros de dicha colección y muchos otros fueron leídos a través de bibliotecas públicas. Hace un año y medio me traje dos de ellos a Singapur, uno era sobre el Tibet y el otro sobre Irán. Hoy hablaré del libro sobre el Tibet.

Hace unas semanas decidí que necesitaba airear la mente durante un relajado fin de semana en mi casa de Singapur. Empecé el libro que me llevaría a la ciudad de Lhasa y a las montañas del Himalaya y del Tibet. En un par de días de lectura compulsiva había terminado el fantástico libro de Alec Le Sueur.

Viajé con el autor primero a una Hong Kong que durante los años ochenta del  pasado siglo era el oxígeno y la modernidad que daba aire a una China que quería abrirse poco a poco al mundo. Con una rocambolesca escala en Chengdú empecé a dislumbrar cosas de una China caótica y llena de curiosidades para el viajero occidental. La excusa del autor para ir al Himalaya era buscar la diversidad y la aventura, y para conseguirlo venía en forma de un puesto de trabajo en el hotel Holiday Inn de Lhasa, la capital de Tibet.

Aquel puesto laboral era considerado como el más exigente y complicado de todos los destinos que la cadena de hoteles tenía en la región de Asia Pacífico. Aceptar aquel reto era para Alec una experiencia vital que por alguna circunstancia intuía que sería transformadora y clave en su vida, algo que finalmente ocurrió.

Tibet es con Xinjiang una de las patatas calientes de China, ambos son sus dos mayores territorios en extensión, también tienen unos regímenes de gobierno muy especiales donde la vigilancia extrema forma parte de la vida diaria, así como el control informativo, político, religioso y social. En Tibet, la religión budista forma parte del ADN del país, la figura (exiliada) del Dalai Lama o el Palacio de Potala son dos símbolos que todavía a día de hoy son importantes quebraderos de cabeza para un gobierno chino que intenta desarrollar un territorio que en muchos casos se resistía a entrar en la modernidad. Política, religión e interés energético (sobre todo hídrico) se cruzan en el techo del mundo.

Me he reído mucho con el libro, también me he emocionado y he sentido como propias algunas de sus frustraciones trabajando con el personal del Holiday Inn de Lhasa. Montañas y cumbres enormes se van acoplando con la burocracia y el caos del compartir trabajo con unos empleados de hotel que no tienen nociones básicas sobre la atención al cliente o la gestión de un hotel.

Por el hotel van pasando personajes de todo tipo, desde montañeros y viajeros a burócratas o militares, también nuevos empleados, algunos de ellos occidentales. Todo ello está aderezado con humor y un entorno geográfico mágico y exigente. Un clima duro y extremo se va juntando con la vida en uno de los espacios románticos de los mapas, un lugar lleno de aventuras personales y encuentros con gentes locales. Experiencias en transportes públicos, caminando o en ricksaws nos llevan también a pequeñas excursiones por la ciudad o los alrededores. El fuerte aroma de la mantequilla de yak va impregnando el ambiente y nos lleva a disfrutar de unos enclaves que han fascinado a exploradores y viajeros desde hace siglos.

La ciudad de Lhasa sirve como centro urbano de un entorno salvaje, agreste y montañoso, un lugar que como el resto del Tibet va viendo como la estrategia y propaganda china va impactando en un pueblo que aunque se resiste, sigue siendo visto en Pekín como una zona que sigue anclada en la Edad Media. Viajamos  a una enorme y hermosa área geográfica de nuestro planeta que tiene unas tradiciones y formas de mirar muy particulares, con sus templos, monjes y religión budista.

El destino laboral perfecto no existe y Alec va compartiendo sus experiencias rocambolescas con todos nosotros. Nos deja meternos en su piel para ir a trabajar al lugar  que la prensa de Hong Kong llamaba el Holiday Inn más insólito del mundo. El servicio del hotel va pasando por todo tipo de penurias y situaciones cómicas, pero también va aflorando lo mejor del espíritu humano y de la aceptación de la realidad de cada entorno. Desde la escasez de comida y recursos pasamos a la creatividad y el teatro, también a los encuentros inesperados y a un sin fin de incontables situaciones inverosímiles.

En muchos de los libros que leemos no es fácil empatizar con el protagonista o sentirte inmerso en la historia, en el presente puedes experimentar en carne propia lo que es estar trabajando en un Tibet todavía inocente y lejos de las cámaras de vigilancia o el social media que hoy lo invade todo. Y todo ello lo haces con un hotel Holiday Inn que nos sirve como escenario teatral de un libro divertido y extraordinario para viajar a un lugar perdido en el corazón del Tibet.

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